Llegó a Las Hurdes en medio de un diluvio, que no paró en los tres días de su estancia en la comarca. Por eso, el aventurero Manuel Calderón (63 años, Villanueva de la Serena, Badajoz), que ha dado la Vuelta a España (2020) y a Extremadura caminando, considera que esta visita ha sido lo menos afortunado del proyecto en su tierra. El montañero, que era esperado como una celebridad en Las Hurdes, tuvo que cambiar el plan el primer día, en Descargamaría, porque la tormenta arreció tanto que decidió entrar en taxi a la alquería de Ovejuela (Pinofranqueado).
A pesar de este comienzo, los hurdanos se han volcado en un recibimiento entrañable. Manuel ha conocido al Tío Picho; al tamborilero más veterano y al más joven, Sebe y Hugo; ha visitado el Centro de Interpretación de la Miel, en un viejo molino de Ovejuela; la fiesta de Arrolobos; ha contemplado los meandros del río Malvellido y, sobre todo, se ha quedado con ganas de caminar por los senderos de El Gasco: “Tengo que volver aquí”, ha prometido.
El pacense Manuel Calderón Hidalgo hizo un viaje interior en una Vuelta a España recorrida a pie durante siete meses (4.815 kilómetros). Casi al final de ese trayecto, se detuvo en un cruce entre el camino de Santiago y un cartel con dirección a Extremadura, y ahí empezó su siguiente camino a pie, esta vez, validar el primer Sendero de Gran Recorrido (GR, 2.100 kilómetros) circular de una comunidad autónoma en España. Este creador de proyectos quiere “construir un relato común que fortalezca el orgullo y la identidad de nuestra región”, mediante valores de turismo sostenible que impulsen el desarrollo rural. Todo lo vivido durante más de tres meses de travesía quedará recogido en un libro ilustrado con cientos de fotografías e historias humanas, que presentará el 11 de junio en Mérida.
Desde los 30 años está enganchado a las rutas; la primera fue de Candelario a El Calvitero. Ahí descubrió que le gustaba caminar, estudiar, divulgar y encontrarse con la gente, sin dar ni un solo paso atrás. Hasta entonces había estudiado interiorismo y diseño gráfico en Madrid, había ido de giras como actor profesional, había vivido de un negocio de decoración y había abierto un bar de moda en su pueblo de veinte mil habitantes.
Todo eso cambió de repente en el tiempo de reflexión que le dio la pandemia, dijo adiós al estrés y se lanzó a la aventura de caminar. Los primeros pasos del viaje por España fueron duros. Nada más empezar tuvo que parar cuatro días en Salamanca para recuperarse del dolor de las ampollas: “Cada día, al ponerme las zapatillas sentía que metía los pies en una caja llena de chinchetas”, recuerda. Pero ya no había vuelta atrás, había descubierto lo mucho que le daba el camino, así que se colgó la mochila, con una insólita fuerza de voluntad, y se hizo a pie los 5.000 kilómetros y las 245 etapas que había planificado.
Manuel Calderón construye un relato de vida, con la pericia de un storytelling que maneja como un juego de muñecas rusas. Así cuenta que su último camino, el que le ha llevado por las principales ciudades extremeñas y también por la Siberia despoblada, empezó un 16 de diciembre, el día de su cumpleaños, leyendo en un periódico algo sobre la narrativa de El viaje del héroe, del antropólogo Josep Campbell. Dice el antropólogo que todos los héroes comparten la idea de cambiar su vida. Como ha hecho el extremeño Manuel Calderón.