Uno de los escritores españoles que mejor ha sabido retratar la memoria del mundo rural en la última décadas ha sido Julio Llamazares. En buena parte eso se debe a su conexión con Las Hurdes y otras comarcas extremeñas con las que no solo se ha sentido vinculado sino también comprometido. Su relato de referencia sigue siendo La lluvia amarilla, pero sus vínculos extremeños se afianzaron especialmente durante la pandemia de 2020, un periodo en el que residió en ese territorio tan singular para él.

Estos son algunos de sus testimonios:

«Viajar a las Hurdes no es ir a un lugar, es ir a un tiempo que creíamos olvidado».

“He descubierto en esta tierra una primavera que no es solo una estación, sino un estado del alma».

«Las Hurdes han sido durante mucho tiempo el escenario de un teatro de sombras donde los demás proyectábamos nuestras propias pesadillas».