Entre finales de enero y los inicios de febrero un temporal de lluvia, y en ocasiones de viento, ha amenazado a Las Hurdes. Las previsiones oficiales obligaron en un par de fechas a la suspensión de las clases en los centros escolares y a adoptar medidas preventivas para toda la población.

En todo caso, Las Hurdes han vivido los aguaceros con más precaución que miedo. No obstante, la meteorología ha centrado la atención de toda la comarca y ha dejado imágenes que representan, más allá del temor a graves desbordamientos, una advertencia para prever males mayores.

Muchos vecinos han vuelto a insistir, por ejemplo, en la necesidad de cuidar el estado de los cauces de los ríos, donde se acumulan maleza y otros residuos.